sábado, 14 de junio de 2008

¿Para qué aprender?

- Papi, ¿Por qué te sentás conmigo a ver lo que aprendí, si para eso me mandás a la escuela?-preguntó Julia, de once años
- Sucedió en el Reino de Mitonia- comenzó su padre- El Rey contaba con excelentes colaboradores, a quienes delegaba funciones que él mismo supervisaba. Su hijo veía que manejaba casi todo desde el Salón Real, por lo que pensó: “¿para qué estudiar, si todo lo que tendré que hacer, cuando sea Rey, será dar órdenes?”. Y así sucedió, no se ocupaba para nada de su formación. Sin embargo, como nadie se animaba a decir la verdad al Rey, su hijo fue creciendo y logrando importantes diplomas en estrategia militar, finanzas, uso de armas, etc., sobre lo cual no tenía ni idea.
- ¿Y qué sucedió entonces?- preguntó intrigada Julia.
- Hay dos versiones, comenzaré con la primera. Cuentan que cuando el Rey estaba muy enfermo, le dijo a su hijo que se hiciera cargo de algunos asuntos sencillos, pero notó que al pedirle que analizara la situación, no sabía qué hacer, por lo que se dio cuenta de que no estaba preparado. Cuando consultó a sus maestros, el de estrategia dijo que si no sabía matemáticas y estadística, no podía aprender, y cada uno fue responsabilizando a los anteriores, hasta que, finalmente, culparon al Rey por no ocuparse debidamente de su hijo
El otro final fue más grave ya que, al morir su padre, se convirtió en Rey, pero al ver lo inútil que era, un inteligente General armó un grupo que lo ahorcó y tomó el poder del Reino.
- ¿Me explicarías el cuento?
- Vos sabés que elegí este relato, porque cada vez que lo leo, descubro algo nuevo.
Fijate, por ejemplo, que el Rey logró algo tan difícil como delegar sin perder poder, sin embargo, para su hijo no hacía nada. “Las cosas no siempre son como parecen”.
El hijo estaba lleno de diplomas, pero la capacidad se demuestra con los hechos, no con Títulos.
Muchas veces, por miedo a decir la verdad, se arman cadenas de mentiras que, finalmente, terminan mal.
El Rey pagó los mejores maestros, sin embargo, no alcanzó para que su hijo aprendiera. Es por eso que, contestando a tu pregunta, estoy con vos acá. Aunque paguemos la mejor escuela, los mejores maestros, tus padres somos los responsables de tu educación, que empieza y termina en casa, y se complementa con la educación formal.
Podría continuar desarmando este hermoso cuento pero, lo más importante para vos, está en el segundo final, en el que el nuevo Rey fue asesinado.
Podrán fracasar tus maestros, podremos equivocarnos tus padres, pero la que pagará las consecuencias serás vos.
Por eso debés esforzarte y superarte, y serás alguien en la vida.

1 comentario:

isabel dijo...

es un cuento que los padres deberiamos tenerlo en un lugar visible porque muchas veces nos olvidamos que la educacion empieza y termina en casa. Tambien me parecio muy importante la actitud del padre que le pudo contar un cuento y a partir del mismo reflexionar juntos, siendo MODELO para su hija. Maravilloso. ISA