domingo, 7 de diciembre de 2008

CUANDO FALTA LO ESENCIAL

Graciela era una estudiante de periodismo. En uno de sus cursos tenía que presentar un trabajo de investigación sobre algún problema social y decidió visitar un Centro de Discapacitados.
Fue recibida por el Director, quien luego de una breve charla, la llevó a la sala donde se encontraban sordomudos. Le preguntó sobre sus dificultades al no tener el habla o la audición, pero él le comentó que, a pesar de ello, tenían otras formas de comunicación. Cuando pasaron a la habitación siguiente, se encontró con ciegos. “Su situación es más grave”, le dijo ella. El Director asintió y le dijo: “Ellos nunca verán las cosas como nosotros, tienen su propia visión del mundo. Son conscientes de ello y se apoyan en otros medios para conocer.”
Continuaron recorriendo distintas salas y, como notó que a la joven le preocupaban las consecuencias en función de su incapacidad, le dijo: “Hay un caso que es el más grave de todos. Como su órgano, físicamente, funciona bien, no se dan cuenta de que lo han perdido”.
Intrigada, le pidió que la llevara al lugar donde se encontraban. Entonces el hombre le dijo: “Acá no los vas a ver, están afuera. Estas personas son las que no tienen corazón, por eso son totalmente inhumanas.”
Graciela ya había obtenido el resultado más importante de su investigación.

1 comentario:

Natalia dijo...

simplemente... partir de la diversidad como valor, nos permite re-orientar la mirada, ya no puesta en el deficit, sino en las posibilidades... muchas veces, necesitamos tener experiencias en donde el "otro diferente" nos interpela y a partir de allí descubrir y reflexionar acerca de los valores fundamentales para hacer una sociedad más humana...