lunes, 27 de abril de 2009

EL ÁRBOL QUE PERDIÓ SU INFANCIA

Pinto era un pino de Oregòn, que desde pequeño soñaba con ser grande. Su especie llegaba a alcanzar los sesenta metros.
Le habían dicho que la vista desde las grandes alturas era maravillosa.
Sus amigos le mostraban distintas bellezas de la naturaleza, desde pequeñas plantas, flores, insectos, grandes animales y hasta personas, pero no les prestaba atención; iba creciendo y siempre sucedía lo mismo, lo único que le interesaba era lograr una gran altura.
Cuando creció, confirmó que el panorama desde tan alto era espectacular.
En las conversaciones con sus amigos, escuchaba cosas muy extrañas para él, hablaban de chicos jugando a la pelota, de perros corriendo, de abejas que se posaban sobre las flores, y cantidades de comentarios sobre seres que no llegaba a distinguir desde allá arriba.
Pero ya no pudo bajar para conocerlos, se los había perdido mientras esperaba llegar bien alto.